Helicobacter pylori

Helicobacter pylori

(El lobo no es tan malo como lo pintan)

¿Qué es el Helicobacter Pylory?

El Helicobacter pylori es una bacteria alargada y con flagelos que presenta la particularidad de sobrevivir en un medio tan ácido como nuestro estómago, pues el ácido posee una potente acción bactericida. Ello es debido a que se rodea de una sustancia química alcalina, que ella misma produce, capaz de neutralizar el ácido y además se protege entre el moco que segregan algunas células de la mucosa gástrica.

¿Como se adquiere?

El Helicobacter pylori se adquiere a través de la cavidad oral. Es especialmente común en zonas deprimidas en las que no existe agua potable, porque en ese caso la infección se produce a muy temprana edad a través del agua no clorada. Muchos pacientes preguntan si se puede contagiar a través del beso y si es preciso adoptar alguna medida preventiva en nuestro medio. La respuesta es rotundamente no.

Si un paciente padece infección es preciso tratársela, comprobar al cabo de unas 8 semanas que el tratamiento ha sido eficaz y no es necesario adoptar medida alguna con los familiares para prevenir la reinfección, que es extraordinariamente rara.
No es necesario tomar medida alguna para prevenir el contagio.

¿Qué síntomas produce?

La mera presencia del Helicobacter pylori en nuestro estómago no produce síntoma alguno.

Los pueden producir algunas de las enfermedades que su presencia origina. La gastritis crónica, que es el problema más frecuente que origina, tampoco produce síntomas. Sí los producen la úlcera péptica, el cáncer de estómago o el linfoma tipo MALT, entidades todas ellas poco frecuentes. Dado que la mera presencia de la bacteria no produce síntomas, el paciente no siempre mejora en cuanto a los síntomas que padece cuando se trata la misma y se erradica. Dichos síntomas están producidos la mayoría de las veces por una dispepsia funcional y no por el Helicobacter pylori ni por ninguna de las enfermedades que éste ocasiona.

¿Qué enfermedades puede producir?

Gastritis crónica

Inflamación de la mucosa gástrica. La mayoría de las veces es una entidad totalmente asintomática y se diagnostica cuando practicamos biopsias de la mucosa durante una gastroscopia.

Aunque el paciente tiende a confundir la “gastritis” con “dispepsia” o con “reflujo” nada tienen que ver.
La gastritis es una inflamación que no suele producir síntomas ni tener consecuencia alguna a largo plazo.

Ulcera péptica

Se trata de un cráter o “nicho” en el estómago pero sobre todo en el duodeno, nada más pasar el píloro, en la zona que se denomina bulbo duodenal. También la pueden producir los antiinflamatorios (denominamos AINES, acrónimo de “antiinflamatorios no esteroideos”). Se trata de antiinflamatorios distintos de los corticoides y los más comunes son el ácido acetil-salicílico, el ibuprofeno, el naproxeno, el diclofenaco, el dexketoprofeno y otro grupo numeroso y mejor tolerado que incluye los inhibidores selectivos de la COX 2.

Realmente la úlcera péptica por Helicobacter pylori es muy poco frecuente en la actualidad.

Cuando existe una úlcera péptica asociada a la presencia del Helicobacter pylori, el tratamiento erradicador de esta bacteria no sólo cura al paciente sino que evita que la úlcera vuelva a aparecer en los años sucesivos. En estos casos es obligado realizar el tratamiento.

Es altamente improbable que cuando un paciente se erradica se vuelva a infectar y no se recomienda repetir las pruebas para confirmar que sigue curado.

Cáncer gástrico

Cuando un paciente se infecta por helicobacter pylori en etapas muy tempranas de su vida o existen otros factores predisponentes, la gastritis crónica producida va ocasionando con los años una atrofia de la mucosa del estómago y la aparición de mucosa de intestino, lo que se denomina metaplasia intestinal, generalmente al principio en pequeños islotes (metaplasia intestinal focal) en la parte final del estómago (el antro gástrico) y posteriormente de forma difusa en todo el estómago (metaplasia intestinal difusa afectando tanto a fundus como al cuerpo como al antro).
Esa mucosa intestinal ectópica (que no está en donde debe estar, que es el intestino, sino en un lugar anómalo, como es el estómago) experimenta con el tiempo cambios en sus células, lo que se denomina displasia. En las células displásicas puede acabar apareciendo un tumor gástrico.

Cuando existe una metaplasia intestinal extensa es preciso realizar gastroscopias con múltiples biopsias de la mucosa gástrica cada 3 años.

Afortunadamente el cáncer gástrico es poco frecuente y cada vez menos frecuente en nuestro medio. Es mucho más frecuente el cáncer de colon.

En los familiares de primer grado (padres, hijos, hermanos) con cáncer gástrico es imprescindible realizarles la prueba del helicobacter pylori aunque no presenten síntoma alguno y si es positivo, pautarles el tratamiento erradicador.

Linfoma tipo MALT

El linfoma tipo MALT, se trata de una proliferación maligna, no células del propio estómago, sino de linfocitos alojados en la mucosa gástrica.
MALT es el acrónimo de “linfoma de tejido linfoide asociado a mucosas”. Suele ser un linfoma de buen pronóstico.
En algunos casos precoces, el mero tratamiento erradicador del Helicobacter pylori cura a los pacientes sin necesidad de quimioterapia.

¿Qué prueba hay que realizar?

La prueba del Helicobacter pylori, generalmente mediante un test del aliento o bien la determinación del antígeno en las heces, se solicita muy a menudo porque es un recurso barato y fácil que se realiza en atención primaria y realmente todos los protocolos lo recomiendan. Cuando resulta positivo, se debe realizar el tratamiento, aunque lo que le ocurra al paciente no tenga relación con su presencia.

Si la prueba resulta positiva el paciente piensa: “ya está, por fin el médico ha encontrado la causa de estos problemas de estómago que vengo padeciendo desde hace años, voy a hacer el tratamiento y me curaré”.

¿Cuál es el tratamiento del Helicobacter pylori?

El tratamiento del Helicobacter pylori consiste en una combinación de antibióticos asociados al omeprazol o a un derivado durante un periodo que oscila entre 10 y 14 días. En general se trata de un tratamiento difícil, que se suele tolerar mal, por ello es conveniente el apoyo del médico o de la enfermera para ayudar y al paciente, motivarle para que concluya el tratamiento y por supuesto ofrecer la la posibilidad que consulte cualquier duda o problema que se le plantee.

Ninguna dieta conlleva un beneficio adicional en la curación del Helicobacter pylori, pero sí puede mejorar los síntomas de la dispepsia funcional, que es habitualmente el motivo por el que consulta el paciente.

Muy pocas veces esta bacteria es responsable de los síntomas y por ello, aunque se erradique, dichos síntomas persisten; la erradicación evita que la gastritis crónica progrese e incluso la cura, también evita que el paciente vaya a padecer una úlcera péptica y en algunos casos probablemente reduce el riesgo de que desarrolle un tumor maligno en el estómago, sobre todo en los casos en los que existe historia familiar de este tumor.

Si le creamos al paciente la expectativa que con el tratamiento van a curarse todos sus males es natural que se quede preocupado al comprobar que tanto esfuerzo no ha servido para nada.

Lo ideal es explicarle antes del tratamiento lo que se pretende con el mismo, los efectos secundarios de los antibióticos que se administran y la posibilidad que las molestias persistan.

En ese caso el paciente ha de saber que el tratamiento realizado es correcto, que cuando se hace una prueba diagnóstica para saber si padece o no infección por Helicobacter (generalmente un test del aliento o una prueba en las heces) si resulta positivo debe ser tratado; pero al mismo tiempo es preciso tratarse su dispepsia y en ocasiones seguir investigando otras causas de la misma (endoscopia, pHmetría de 24 horas, ecografía abdominal, etc).

Si su médico le ha tratado el Helicobacter pylori y los síntomas persisten, no se decepcione; no crea que el tratamiento está mal hecho ni que no se haya curado, sino que como explicamos anteriormente, los síntomas se deben a otra patología, muy probablemente a una dispepsia funcional, o una enfermedad por reflujo gastroesofágico, que tienen muy poco que ver con el Helicobacter pylori.

El Helicobacter pylori resultó ser un hallazgo incidental. Lo tenía Vd como muchas otras personas que no llegan a investigarlo porque se encuentran bien y no acuden a su médico por ninguna patología relacionada con el aparato digestivo.

Nº de registro sanitario C.2.4/6078